En los últimos años, y gracias a la irrupción de los servicio de vídeo bajo demanda por suscripción, hemos vivido un renacer de Star Trek como fenómeno televisivo. Ya lo fue antes, durante una auténtica edad dorada en la pequeña pantalla en la que tres series lograron aguantar en antena durante siete temporadas, cada una compuesta por más de 20 episodios de media. No corrió la misma suerte el programa de la franquicia de ciencia ficción del que hoy os vengo a hablar.
Tras una cifra superior al medio millar de capítulos, los responsables del universo creado por Gene Roddenberry considerado que era hora de dar un descanso al siglo XXIII apostando por algo que suele ser bastante arriesgado, una precuela. Se ambientaría un siglo antes de las aventuras de la serie original y presentaría los primeros esfuerzos de la humanidad por abrirse paso en la galaxia. La Tierra aquí no era la capital de una gran Federación de Planetas Unidos, sino el hogar de una única nave con capacidad de viajar una gran velocidad hiperlumínicas.
Como no podía ser de otra forma dicha embarcación solo podía tener un nombre, Enterprise, concretamente la NX-01. Era muy pequeña en comparación con el Enterprise-D, y en cierta forma se parecía más a un acorazado terrestre que a los "cruceros" que la franquicia nos había acostumbrado a enseñar, pero no dudó en presentar batalla por primera vez contra klingon, romulanos y tantas otras especies que nos sonará a cualquiera que seamos seguidores de Star Trek.
El objetivo de sus productores con esta nueva historia ubicada más de 200 años antes de las series que tanto cariño habían despertado en los 90 era bastante evidente: hacer la galaxia más pequeña y enseñar al espectador cómo comenzó esta aventura, cómo se gestó la Federación de Planetas Unidos y, por el camino, mostrar la evolución de tecnologías habituales en la saga como el teletransporte.
Sin embargo, Star Trek: Enterprise no supo ganarse a la audiencia y muchos seguidores la defenestraron, especialmente las tres primeras temporadas, poniendo muy cuesta arriba que CBS renovara el show cuando la cuarta temporada, esta vez sí, empezó a recibir los primeros aplausos de los fans. El programa acabó de una forma bastante anticlimática y su tripulación, más allá de algún guiño reciente en Battlestar Galactica, que empezó a demostrar por aquellos años que había otra forma de hacer ciencia ficción capaz de congregar a una gran legión de seguidores detrás.

Aunque no por todos. En mi caso, Star Trek: Enteprise fue mi verdadera puerta de entrada a este universo. Sí, había visto las películas estrenadas en cines, pero dado lo complicado que era ver por televisión las series pretéritas no fue hasta que me suscribí a un servicio de televisión por cable y descubrí SyFy (entonces Sci-Fi Channel) que empecé a meterme de lleno esta franquicia. Por aquellos años echaban esta serie, y su trepidante batalla contra los xindi me atrapó.
Las primeras dos temporadas llegan a SkyShowtime
Star Trek: Enterprise lleva años disponible en Netflix, pero todo hace apuntar que el programa abandonará pronto la plataforma para estar disponible en exclusiva por SkyShowtime, el servicio de Paramount Global y NBCUniversal en España. Desde hace unas horas están disponibles las primeras dos temporadas, de un total de cuatro tandas de episodios, del programa. Si estás unido al servicio y buscas conocer las primeras aventuras de la Tierra en la galaxia, esta es tu serie.
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