Es sorprendente que, pese a la aparente predisposición al caos ordenado y la libertad que presentaba Steve Jobs, lo que le empujó a hacer de Apple una de las primeras compañías en abrazar el teletrabajo, con el paso de los años se haya vuelto una empresa tan reticente a ese modelo. Una surrealista lucha que tuvo su punto álgido el día que el equipo de Tim Cook envió un correo a las 7 de la mañana. No sentó nada bien.
Tras haber comentado públicamente que el teletrabajo era "la madre de todos los experimentos", instar a sus empleados a acudir a la oficina todos los días posibles, y amenazar a los trabajadores con perder su trabajo si no se presentaban allí al menos tres días por semana, un miércoles cualquiera a las 7 de la mañana, los empleados recibían este mail.
El mail de la discordia en el teletrabajo de Apple 401h4i
Asegurando que contestar a la encuesta no llevaba más de 10 o 15 minutos y que debía estar completada para ese mismo viernes, la carta empezaba así: "En Apple, siempre estamos construyendo sobre nuestro compromiso de larga data para crear un entorno en el que todos se sientan conectados y respaldados", para acabar pidiendo compartir sus comentarios de forma confidencial sobre una variedad de temas.
Lo más curioso detrás de aquella fórmula pasivo agresiva respecto al teletrabajo, enviando mails a las 7 de la mañana dando por hecho que, si estás en casa, cualquier hora es buena, es hasta qué punto a Apple le salió el tiro por la culata. Tal y como recogieron los empleados tras el suceso, el cuestionario fue lo suficientemente abierto para que muchos gritaran a los cuatro vientos lo que a esas alturas ya parecía evidente.
Según comentaban en su día a la vuelta a la oficina que recalcaban lo obvio, que acabar con los desplazamientos y las distracciones frecuentes era lo mejor para su productividad dentro de la empresa.
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